HABITAR LA MIGRACIÓN. Acceso a la vivienda y trayectorias residenciales de la población venezolana en el AMBA

Durante la última década, como consecuencia de la crisis económica, social y política en Venezuela, el desplazamiento de población venezolana se consolidó como el mayor movimiento migratorio en la historia reciente de América Latina y uno de los más relevantes del mundo. 

De acuerdo con la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), para junio de 2025 existen más de 7,7 millones de venezolanos refugiados y migrantes en el mundo, de los cuales 6,6 millones se encuentran en América Latina y el Caribe (R4V, Population Map, junio 2025). 

La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) reportó en su informe Tendencias Globales 2024 que Venezuela constituye ya la mayor crisis de desplazados del planeta, afirmando que 6,2 millones de personas venezolanas están refugiadas o requieren protección internacional. Esta cifra supera significativamente los desplazamientos originados en Siria y Ucrania. Según este mismo informe de ACNUR, solo en 2024 unas 268.100 personas venezolanas solicitaron asilo o recibieron algún tipo de protección en otros países.

Dentro de ese flujo, Argentina se ha posicionado como uno de los cinco principales países de destino. Según R4V, para 2025 residen en el país cerca de 200.000 venezolanos, cifra que lo convierte en uno de los polos receptores más importantes del Cono Sur, junto con Chile y Uruguay (R4V, Population Map, 2025). 

De acuerdo al informe “Cuadernos de Hábitat y Migración” de la Fundación Tejido Urbano, entre 2018 y junio de 2024, el país otorgó más de 520.600 residencias permanentes y 599.300 residencias temporarias, lo que da cuenta de la magnitud del sistema migratorio argentino en términos de incorporación de población extranjera. Dentro de este universo, la comunidad venezolana se posiciona como el colectivo más numeroso: en ese período se concedieron 175.351 residencias permanentes y 180.039 temporarias a personas de nacionalidad venezolana. El pico se registró en 2021, con 83.875 residencias permanentes, en el marco de procesos de regularización masiva. Si bien en los años posteriores el volumen anual disminuyó, los registros continúan en niveles elevados, confirmando que la migración venezolana dejó de ser una oleada coyuntural para constituirse en un componente estructural del mapa migratorio argentino. 

Según el Censo Nacional de Población 2022, en Argentina residían alrededor de 162 mil personas venezolanas. Sin embargo, estimaciones más recientes de la ONU y de la Encuesta Permanente de Hogares elevan la cifra a aproximadamente 195 mil hacia mediados de 2024. Más de la mitad de esta población reside en la Ciudad de Buenos Aires, con estimaciones que oscilan entre 84 mil y 100 mil personas, y otro porcentaje significativo se localiza en el conurbano bonaerense. Neuquén y Córdoba completan el mapa de asentamiento, aunque con magnitudes claramente menores. 

La inserción territorial de la comunidad venezolana presenta una marcada concentración metropolitana. El 83,8 % de las residencias otorgadas a personas venezolanas se resolvieron en la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA, lo que refleja una estrategia de instalación en grandes áreas urbanas, donde el acceso al mercado de alquiler, al empleo y a redes comunitarias resulta relativamente más factible. Solo la oficina central de la Ciudad de Buenos Aires concentró más de 248.000 trámites de residencia, mientras que delegaciones como La Plata, Pilar, Moreno y Almirante Brown completan el patrón de radicación con saldos menores pero significativos.

Desde el punto de vista demográfico, la comunidad venezolana presenta una estructura joven y predominantemente activa, con una ligera mayoría femenina. La pirámide poblacional refleja con claridad un patrón de migración en red: en una primera etapa arribaron jóvenes solos o en pareja, seguidos luego por madres, padres y otros familiares. En los últimos años se observa un crecimiento de la población infantil, lo que refuerza la hipótesis de un proceso de enraizamiento progresivo.

Este perfil demográfico y territorial se traduce en un patrón habitacional claramente diferenciado respecto de otros colectivos migrantes. La dependencia del mercado de alquiler es casi total: el 92,8 % de los hogares venezolanos son inquilinos, con trayectorias residenciales caracterizadas por alta movilidad y rotación. Aunque la inserción se da mayormente en alquileres formales o contratos temporarios (lo que otorga cierta estabilidad inicial), esta modalidad expone a los hogares a la volatilidad de ingresos, a barreras documentales persistentes. Las desigualdades internas del colectivo se expresan también en la coexistencia de hogares unipersonales y hogares con hacinamiento, así como en la elevada proporción de hogares extendidos o compartidos. 

El alto capital educativo constituye otro rasgo estructural de esta migración. El 70,1 % de la población activa cuenta con estudios universitarios completos, porcentaje que asciende al 84 % si se incluyen quienes aún se encuentran en formación. Este nivel educativo explica en parte la capacidad de sostener alquileres en zonas centrales y de clase media de las grandes ciudades, aunque muchas veces a costa de un esfuerzo económico considerable. En paralelo, la estructura laboral combina asalariados formales, trabajadores informales y cuentapropistas, con fuerte presencia en sectores como la gastronomía, los servicios personales y los oficios domiciliarios.

Este esquema económico-laboral tiene un correlato directo en la condición habitacional. Si bien muchos hogares venezolanos logran insertarse en deciles de ingreso medio y medio-alto, lo hacen con niveles elevados de sobreocupación laboral, jornadas extensas o múltiples empleos. La fragilidad se manifiesta en la fuerte dependencia de ingresos monetarios regulares: cualquier interrupción puede poner en riesgo la continuidad del alquiler. A ello se suma el envío sostenido de remesas al exterior, que, según datos del Banco Mundial, superó los 1.000 millones de dólares anuales desde 2022, lo que indica que una parte significativa del esfuerzo económico realizado en Argentina se destina al sostenimiento de redes familiares fuera del país.

El estudio forma parte de un esfuerzo conjunto entre la Asociación Civil Alianza por Venezuela y la Fundación Tejido Urbano, en el marco de sus líneas de trabajo sobre hábitat, derecho a la vivienda e integración de la población migrante. 

“Alianza por Venezuela” desarrolla acciones de acompañamiento integral a personas migrantes y refugiadas venezolanas, con foco en la regularización migratoria, el acceso a derechos, la integración social y el fortalecimiento comunitario. 

“Tejido Urbano”, por su parte, es un espacio de formación, intercambio y reflexión orientado a actores gubernamentales, sociales, académicos y políticos. Desarrolla intervenciones concretas de mejoramiento habitacional en articulación con las comunidades involucradas, promoviendo acciones directas que fortalecen los entornos urbanos y contribuyen a la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes. Asimismo, impulsa una agenda abierta de encuentros, instancias de diálogo y producción de conocimiento dirigida a quienes abordan y problematizan las políticas de hábitat y vivienda en la ciudad, con el objetivo de promover enfoques integrales y soluciones sostenibles.

El propósito central de esta investigación es conocer en profundidad la situación sociohabitacional de la población venezolana residente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con el objetivo de comprender sus necesidades, identificar patrones de vulnerabilidad y estabilidad, formular líneas de acción y establecer prioridades de intervención. El énfasis está puesto en las problemáticas que devienen de la inestabilidad residencial (movilidad frecuente, sobrecarga económica, informalidad contractual) y en la manera en que estas dimensiones se articulan con las trayectorias migratorias, laborales y familiares.

Metodología

El estudio se basa en una encuesta cuantitativa, descriptiva y de carácter exploratorio, desarrollada de manera conjunta por la Asociación Civil Alianza por Venezuela y la Fundación Tejido Urbano. El relevamiento estuvo orientado a captar las experiencias habitacionales de la población venezolana desde su llegada a Argentina hasta su situación residencial actual, incorporando dimensiones migratorias, laborales, económicas y familiares.

La población objetivo estuvo compuesta por personas de nacionalidad venezolana, mayores de 18 años, residentes en la Ciudad de Buenos Aires o el AMBA, que hubieran atravesado al menos una experiencia de alquiler de vivienda en Argentina al momento de responder el cuestionario. El acceso a la muestra se realizó a través de las redes de beneficiarios, participantes y seguidores de los programas y canales de comunicación de Alianza por Venezuela, lo que implica una fuerte inserción de la muestra en redes asociativas y comunitarias.

El instrumento de recolección consistió en un cuestionario en línea, auto administrado, compuesto por 51 preguntas organizadas en seis bloques temáticos: (A) datos sociodemográficos y migratorios; (B) inserción laboral, ingresos y situación económica; (C) composición del hogar y estructura familiar; (D) primera vivienda alquilada y trayectoria residencial; (E) vivienda actual; y (F) barreras percibidas, expectativas y perspectivas a futuro.

La encuesta fue respondida por 631 personas. Luego de una depuración inicial (que incluyó la eliminación de registros duplicados o incompletos en variables clave) se trabajó con el conjunto de 612 casos válidos disponibles para cada análisis específico. Los resultados no son estadísticamente representativos del total de la población venezolana residente en Buenos Aires, pero constituyen una muestra robusta y cualitativamente significativa que permite identificar patrones, regularidades y problemáticas recurrentes en el acceso a la vivienda.

Desde el punto de vista ético, el estudio respetó los principios básicos de la investigación social con población migrante. La participación fue voluntaria y anónima, no se recolectaron datos sensibles de identificación personal y se informó explícitamente que la información sería utilizada exclusivamente con fines estadísticos, analíticos y de incidencia en políticas públicas de hábitat e integración.

Resultados

A continuación, se presentan los principales resultados del análisis sobre el acceso al mercado de alquiler y el esfuerzo económico asociado a la vivienda, con el objetivo de caracterizar la magnitud y distribución de la carga habitacional que enfrentan los hogares venezolanos en el AMBA. Con el fin de acompañar, profundizar en esta lectura y facilitar un abordaje más detallado, los datos relevados se encuentran disponibles de manera desagregada en un tablero interactivo, que permite explorar la información de forma personalizada y dinámica, cruzando variables clave y observando la heterogeneidad de situaciones habitacionales al interior del colectivo. El tablero puede consultarse en el siguiente enlace: