El pasado domingo 19 de abril, el Centro Venezolano Argentino celebró un nuevo aniversario con una jornada que reunió a la comunidad en torno a la cultura, el encuentro y la memoria compartida. Desde las 13:00 h, el espacio —concebido como un puente de integración cultural, social y comunitaria en la ciudad de Buenos Aires (infobae)— abrió sus puertas para recibir a participantes, artistas, aliados y amigos que, a lo largo de la tarde, dieron forma a una celebración diversa y profundamente significativa.
La programación comenzó con la interpretación de los himnos nacionales de Argentina y Venezuela, seguida de las palabras de apertura de la Comisión Directiva de Alianza por Venezuela. A partir de allí, se desplegó una agenda que integró música, canto, teatro y reflexión. El Coro Alianza tuvo un rol central bajo la dirección de Héctor Pérez Bravini, director principal con una amplia trayectoria en Venezuela —incluyendo la Coral Filarmónica de Caracas, la Coral de la Universidad Metropolitana y el Coro Concertino de Caracas—, junto a Max Alliey, Doctor Honoris Causa en Música y patrimonio cultural del Estado Zulia, cuya presencia eleva el nivel artístico y simbólico del proyecto.
Uno de los momentos más significativos fue la participación del maestro José Juan Molina en la bandola llanera, con su hija María Jesús Molina en el cuatro y con las maracas. Los acompañó el maestro José María León Rojas, maestro de la música venezolana y referente fundamental en la investigación y difusión del acervo sonoro del país a través del proyecto ConVenezuela, desarrollado junto a Oswaldo Lares.
La palabra y la reflexión tuvieron su espacio en el Mini-Foro de Escritura Migrante, coordinado por Dayana Velásquez, licenciada en Letras, escritora, actriz, directora y docente, cuya labor pedagógica y compromiso voluntario han sido clave en la construcción de este espacio. El teatro también ocupó un lugar destacado con la presentación de Teatro Bochinche: Venezuela, resultado de un proceso formativo sostenido por Diego Rodríguez, Sergio Grimblat y Alejandro Ruiz, en articulación con Andamio 90. Este trabajo, especialmente desarrollado con adultos mayores, derivó en la consolidación del grupo Bochinche, reflejo del impacto social y artístico del programa.
La danza y el movimiento estuvieron representados por Yani Jiménez, Jorge Moreno, Tania González y Litzi Pinto, integrantes de Aguaitacaminos y profesores de joropo, ritmos latinos y danzas afrovenezolanas. Su trabajo constante —incluyendo clases abiertas y gratuitas que convocan especialmente a nuevas generaciones— se ha convertido en uno de los motores de participación dentro del Centro.
La música popular venezolana también estuvo presente con la participación de Kelvin Zapata, referente de agrupaciones como Rumbarepa y Aires Llaneros, quien acompaña de manera solidaria cada convocatoria, junto a su hijo, el “Llanerito de Guayana”, ya parte habitual de la programación artística del espacio.
A este entramado de voluntades se suma el trabajo comprometido de Mirta Mendoza, profesora de folklore, quien durante el último año sostuvo su labor formativa de manera completamente voluntaria, consolidando una línea de trabajo clave en la transmisión de saberes tradicionales.
Durante la jornada, el almuerzo y la merienda a beneficio acompañaron el desarrollo de las actividades, reforzando el carácter colectivo de la celebración y el compromiso con la sostenibilidad del Centro. Hacia el cierre, se realizó la entrega de reconocimientos a personas que, con su apoyo, talento y dedicación, han sido fundamentales en la consolidación del Centro Venezolano Argentino como un espacio cultural de referencia en la ciudad.
El tramo final estuvo marcado por presentaciones musicales que invitaron al disfrute y al reencuentro, cerrando una jornada que reafirma al Centro como un espacio vivo, sostenido por una red activa de personas comprometidas con la difusión e integración de la cultura venezolana en Buenos Aires.






















