A cuatro años de las históricas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, Alianza por Venezuela, junto a la organización Cultura Democrática y el Foro Argentino para la Defensa de la Democracia, organizó una emotiva jornada de arte, memoria y reflexión, reafirmando su compromiso con los derechos humanos y la libertad de los pueblos de América Latina.
El encuentro, que tuvo lugar en el Centro Venezolano Argentino Araguaney, reunió a activistas, artistas, referentes de la sociedad civil y miembros de la comunidad cubana y venezolana en el exilio. La actividad incluyó una exposición de arte contemporáneo y un conversatorio que rindieron homenaje al coraje del pueblo cubano que el 11 de julio de 2021 rompió décadas de silencio con el grito de “¡Patria y Vida!”.
“Ese día miles de cubanos salieron a las calles con un grito que rompió décadas de represión, hambre y censura. Fue el acto más genuino de dignidad colectiva en una isla que durante demasiado tiempo fue obligada a callar”, expresó Liset Luque, presidenta de Alianza por Venezuela, al inaugurar la jornada.
Luque destacó que el compromiso de la organización no se limita a Venezuela, sino que abarca a toda América Latina: “Lo que pasó en Cuba no es ajeno a quienes venimos de Venezuela, ni a quienes luchan desde Nicaragua o cualquier rincón donde las libertades estén bajo ataque. La libertad de Cuba es también la libertad de Venezuela, de Nicaragua, y de toda América Latina. Porque nuestras luchas están profundamente conectadas”.
Durante el conversatorio, el músico y activista cubano Luis Alberto Mariño compartió su testimonio como parte del exilio: “Yo escuchaba ese grito en los videos, ‘¡Abajo el comunismo!’, y no podía creer que lo estaban diciendo en Cuba, porque el miedo, la censura, el silencio eran tan profundos. Ese día, como decía una señora en un video, ‘nos quitamos el ropaje del silencio’. Para mí fue un milagro”.
La internacionalista y defensora de derechos humanos Micaela Hierro Dori, presidenta de Cultura Democrática, reflexionó sobre la falta de libertad de expresión en Cuba antes del 11J: “Muchos se preguntaban por qué en Cuba no se manifestaban. Lo cierto es que no podían. Antes del 11J, el simple hecho de reunirse ya implicaba una detención. Ese día fue distinto, fue histórico”.
Por su parte, Maxroberth Graterol, coordinador de Juventud de Alianza por Venezuela, destacó el papel de la diáspora en la defensa de los derechos humanos: “Nosotros también tuvimos que explicar durante años que en Venezuela había una dictadura. Sabemos lo que es que te digan que exagerás, que no pasa nada. Por eso seguimos alzando la voz, por Cuba, por Venezuela, por Nicaragua. Esta no es una lucha de ideologías, es una lucha por el bien, por la libertad, por la dignidad”.
La jornada cerró con un mensaje colectivo de solidaridad activa y compromiso con la memoria. “Este no es solo un homenaje —concluyó Liset Luque—, es también una forma de acompañar, de no callar, de seguir defendiendo la democracia desde el exilio. Porque solo juntos podremos construir un continente donde la justicia sea una realidad y no una promesa”.

























